El cuerpo activo denuncia el desfinanciamiento mientras mantiene el servicio esencial, destacando la resistencia institucional ante un año atípico
El Cuartel de Bomberos Voluntarios de Capitán Bermúdez celebró ayer su 33° aniversario, un hito que consolida su rol vital no solo para la ciudad, sino para todo el Cordón Industrial. Sin embargo, la celebración llega en un momento de claroscuros, donde la vocación de servicio choca de frente con una realidad económica asfixiante.
A lo largo de estas tres décadas, el cuartel ha dejado de ser solo una respuesta local para convertirse en una pieza clave de la seguridad regional. Su jurisdicción es compleja: operan sobre la Autopista Rosario-Santa Fe y mantienen una conexión estratégica con la Ruta 34, cubriendo accidentes viales y prestando colaboración constante a las industrias y zonas residenciales de la región.
«Son 33 años de historia y de respuesta a emergencias», destacó el jefe del cuerpo activo, Maximiliano Bongiovani, subrayando que hoy el cuerpo activo cuenta con 22 bomberos que trabajan de manera profesional para garantizar un servicio de calidad ante siniestros viales, incendios de pastizales y emergencias estructurales.
A pesar del profesionalismo, la situación financiera del cuartel es delicada. Al igual que otros 1.100 cuarteles en todo el país, los Bomberos de Bermúdez denuncian unmarcado desfinanciamiento por parte del Estado Nacional:Los fondos nacionales, vitales para el mantenimiento de equipos y unidades, no están siendo girados a la institución.
En contrapartida, destacaron el trabajo mancomunado con la Secretaría de Protección Civil de Santa Fe y la Federación Santafesina, cuyos aportes llegan de forma regular y permiten sostener la operatividad mínima.
El contexto de recesión actual también ha golpeado la generación de recursos propios. La merma en la prestación de servicios externos y capacitaciones obligó a la Comisión Directiva, presidida por Carlos Dolce, y al Cuerpo Activo a redoblar esfuerzos.
«Estamos haciendo malabares para que los recursos rindan», señaló Bongiovani, describiendo este 2026 como un año atípico y complicado. A pesar de que la «época de fuego» (enero y febrero) dio un respiro gracias a las lluvias, la actividad no cesa: en los últimos días han intervenido en siniestros viales graves sobre la autopista y diversos incendios menores en la ciudad.
Más allá de las cifras y las deudas estatales, el motor del cuartel sigue siendo el vecino. «Agradecemos al vecino bermudense que sigue confiando día a día», expresó el jefe, reafirmando el compromiso de seguir capacitándose y utilizando los mejores elementos disponibles para proteger a la ciudad que los vio nacer hace ya 33 años.