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Desde aquel viernes 17 de abril, ca las once de la noche, la ciudad guarda un vacío que duele. Joaquín Fiant, un joven de 19 años y 1,83 metros de altura, cruzó la puerta de su casa y se desvaneció en el aire, dejando tras de sí una habitación intacta, su billetera y su teléfono celular; un silencio digital que vuelve la búsqueda mucho más difícil.

Con su cabello castaño ondulado y ese tatuaje que asoma sobre una de sus manos, la imagen de Joaquín empapela hoy cada poste de luz, cada vidriera y cada muro de las redes sociales. Aquella noche vestía una remera negra y un pantalón de camuflaje, una estampa que sus familiares repiten como un mantra, esperando que alguien, en algún rincón de la región, logre reconocerlo.

Ante la falta de pistas certeras, la angustia se transformó en acción. Este sábado, el estacionamiento del Hospital Eva Perón dejó de ser un lugar de paso para convertirse en un santuario de esperanza y reclamo. Cientos de vecinos se congregaron bajo una misma consigna: que la búsqueda no se detenga.
La familia de Joaquín no está sola. En cada aplauso y en cada cartel en la movilización, late el mismo deseo de justicia y reencuentro.
Si viste a Joaquín o tenés cualquier información, por mínima que parezca, podés comunicarte con Sandra, su mamá: 341 561-2692, con las redes sociales o personalmente en la sede del MPA y a través del 911
