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En las localidades del Cordón Industrial se espera un importante desmejoramiento climático que comenzará a sentirse con fuerza en las próximas horas.

Se empieza a sentir en el ambiente una pesadez que anticipa cambios.
Tras un martes de nubosidad variable, la provincia de Santa Fe se encamina hacia un periodo de inestabilidad que no pasará inadvertido.
Según los últimos reportes, la calma comenzará a ceder gradualmente, dando paso a un escenario meteorológico mucho más activo.
El miércoles se presenta como el día clave para nuestra región. Mientras que la mañana podría transcurrir con algunas lluvias aisladas, la mirada está puesta en lo que suceda hacia el final de la tarde y la noche. Un frente frío, impulsado por un proceso de ciclogénesis, irrumpirá desde el sur provincial, trayendo consigo tormentas que podrían ganar mucha fuerza en poco tiempo. No se descarta que la actividad eléctrica sea intensa y que, en algunos puntos, el granizo sorprenda a los vecinos.
Pero el agua no vendrá sola. Uno de los protagonistas de este evento será el viento.
A partir de la madrugada del jueves, las ráfagas del sector sudoeste empezarán a soplar con fuerza, alcanzando velocidades superiores a los 70 km/h. Este fenómeno será el encargado de «limpiar» la inestabilidad hacia el norte, pero también de traer un cambio rotundo en el termómetro: se espera un descenso térmico marcado que nos obligará a sacar el abrigo pesado de un momento para otro.
Hacia el viernes, aunque el cielo no terminará de despejar del todo en el centro y sur santafesino, la intensidad de los fenómenos empezará a declinar, permitiendo algunas mejoras temporarias. Sin embargo, habrá que esperar hasta el fin de semana para reencontrarnos con el buen tiempo definitivo y el sol, aunque bajo un ambiente que ya será plenamente invernal. Por ahora, la recomendación es clara: asegurar objetos que puedan volarse, estar atentos a los desagües y seguir de cerca las actualizaciones de los organismos oficiales.
