Aymo advirtió sobre las falencias en la seguridad vial de los motociclistas

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El especialista en seguridad vial, Osvaldo Aymo, analizó los recientes cambios y desafíos en el examen práctico para obtener la licencia de conducir motos en la provincia de Santa Fe.
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Aymo hizo especial hincapié en la necesidad de enfocar los esfuerzos en los conductores principiantes, en un contexto alarmante donde las motocicletas protagonizan casi el 50% de las muertes por siniestros viales en el país.
El nuevo examen práctico y las tres maniobras clave
Aymo aclaró que las modificaciones implementadas apuntan directamente a la parte práctica de la prueba, tanto para quienes solicitan su primera licencia como para aquellos que buscan un cambio de cilindrada (por ejemplo, al pasar de una categoría A21 de 110 cc a una moto de 250 cc). El examen hace foco en tres maniobras fundamentales para mejorar la habilidad conductiva:
  • Frenado de emergencia: Clave para reaccionar a tiempo ante imprevistos en la calle.
  • Vista del conductor: Técnicas de observación para ampliar el campo visual y desarrollar una conducción defensiva.
  • Prueba de slalom: El tradicional recorrido entre conos para certificar la destreza y el dominio del vehículo de dos ruedas.
El especialista destacó que en localidades como Granadero Baigorria los capacitadores ya venían exigiendo de antemano dos de estas tres pruebas obligatorias.
Neurociencia y el factor emocional en el tránsito
A pesar de apoyar las nuevas exigencias, Aymo se mostró escéptico sobre el impacto real que tendrán estas medidas en la reducción de la siniestralidad. Apoyándose en los nuevos paradigmas de la seguridad vial y la neurociencia, explicó que la capacitación apunta a la parte racional del conductor, pero en una situación de riesgo real predomina la parte emocional y el instinto.
«La neurociencia demostró que los seres humanos no somos seres racionales con emociones, sino seres emocionales que a veces razonan. Ante un peligro inminente, el conductor se olvida de lo aprendido y actúa por emoción, haciendo muchas veces todo lo contrario a lo que se le enseñó», afirmó.
El modelo internacional para conductores noveles
El experto contrastó el sistema argentino con el de los países desarrollados, donde el foco absoluto está puesto en la primera licencia y no en las renovaciones. En esos lugares, el conductor principiante es sometido a estrictos controles y exigencias durante sus primeros dos años. Una vez que demuestra que su comportamiento en la vía pública no incrementa el riesgo del sistema, se le otorga una licencia por 10 o 15 años. «Eso es algo que lamentablemente aquí no sucede», se quejó.
Crisis de valores y educación vial errónea
Finalmente, Aymo lamentó que la sociedad aún no incorpore de forma masiva el uso del casco y el cinturón de seguridad, calificándolo como un problema complejo y cultural. También criticó duramente cómo se aborda la educación vial en las escuelas primarias y jardines de infantes.
«Es un error enseñarle señales de tránsito abstractas a chicos de jardín que no las pueden comprender. A esa edad, el chico es peatón y camina de la mano de sus padres. Lo que hay que fogonear desde la primera infancia son los valores, el respeto y la solidaridad, que son las cuestiones de fondo que hoy están en crisis en la sociedad argentina», concluyó.