Reclamo vecinal: parada de colectivos inundada y anulada

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Vecinos y usuarios del transporte público expresaron su malestar por el estado de la intersección de Avenida San Lorenzo y Simón Bolívar. Denuncian que las cuadrillas repararon únicamente el sentido norte-sur, dejando un enorme bache con agua podrida en la mano contraria de esta estratégica traza nacional.
Reclamo vecinal: parada de colectivos inundada y anulada

Una mezcla de indignación y resignación se vive entre los usuarios del transporte interurbano que diariamente deben abordar o descender de las unidades en el eje de la Avenida San Lorenzo, tramo urbano de la Ruta Nacional 11. En las últimas horas, los vecinos alzaron su voz para visibilizar el abandono y las obras inconclusas en la esquina de calle Simón Bolívar, donde una parada clave quedó completamente anulada debido a un enorme bache colmado de agua servida.

La queja radica en el criterio de prioridades y la falta de finalización de las tareas por parte de las cuadrillas de mantenimiento vial. Para los damnificados, nada de esto es raro si se tiene en cuenta el histórico desinterés y las idas y vueltas institucionales que suelen rodear al mantenimiento de esta arteria nacional a su paso por los municipios de la región.
Según manifestaron los propios vecinos, hace aproximadamente un mes las banquinas de ambas manos de la traza nacional presentaban serios deterioros. Sin embargo, las máquinas y operarios se presentaron en el lugar, ejecutaron los arreglos materiales correspondientes únicamente sobre el sentido norte-sur y se retiraron de la ciudad sin intervenir la mano contraria.
Una parada inaccesible
Como consecuencia de esta reparación a medias, la parada de colectivos en sentido sur-norte (la que conecta hacia el norte del Cordón Industrial) quedó inutilizada de forma total. El bache acumuló una gran cantidad de agua estancada y podrida, transformando el refugio de pasajeros en una «pileta» insalubre e inaccesible para cualquiera que intente esperar el transporte público.
Los relatos de los pasajeros exponen el impacto cotidiano de este descuido. Al estar oficialmente anulada la parada por las pésimas condiciones del entorno, los choferes de las distintas líneas interurbanas tienen prohibido abrir las puertas por estrictas cuestiones de seguridad y ART.
«El colectivo frena en el semáforo pero no te puede dejar bajar. Y pensándolo bien, menos mal, porque si abrían la puerta había que hacer un clavado directo adentro del agua podrida», graficó con ironía un usuario afectado que fotografió la escena desde el interior de una unidad móvil.
El reclamo de soluciones urgentes
Los vecinos del sector calificaron la situación como «una vergüenza» y exigieron que se completen de manera urgente las tareas sobre la calzada sur-norte de la ruta.
La anulación de una parada sobre una arteria de altísimo tránsito y jurisdicción nacional como la Ruta 11 no solo genera demoras y complicaciones logísticas —obligando a los usuarios, muchos de ellos adultos mayores, a caminar varias cuadras de más bajo el frío—, sino que también incrementa notablemente el riesgo de accidentes viales cuando los peatones intentan sortear los baches a la par del tránsito pesado y comercial de la región.