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Los adultos mayores se mantienen en estado de lucha y esperan respuestas de legisladores nacionales y provinciales. Denuncian un «desierto sanitario» pese al enorme crecimiento empresario de la zona.

La situación sanitaria de los adultos mayores en el Cordón Industrial llegó a un punto límite. En el marco de sus reuniones de los días miércoles en el espacio conocido como el «Rincón de los Debates», el sector de los pasivos ratificó su estado de alerta y movilización en reclamo de un sanatorio de complejidad para la región que asista tanto a trabajadores activos como a jubilados.
Los representantes recordaron que se encuentran a la espera de una respuesta del senador departamental, tras una reciente reunión multisectorial celebrada en la Casa del Senado en San Lorenzo. De aquel encuentro participaron concejales de San Lorenzo, Fray Luis Beltrán y Capitán Bermúdez, quienes asumieron el compromiso de convocar a legisladores provinciales y nacionales para exigir soluciones urgentes.
La principal crítica radica en el desarraigo y el costo económico que implica enfermarse en la región. «Un jubilado no puede ir más a Rosario a atenderse. Un viaje en taxi o Uber hoy no baja de los 30 o 40 mil pesos, una cifra que los abuelos no tienen porque deben priorizar la compra de medicamentos», señalaron los referentes de la lucha.
Paradoja y propuestas
Los jubilados remarcaron la contradicción histórica que vive la zona: hace casi 50 años, la región contaba con dos sanatorios en San Lorenzo y dos en Capitán Bermúdez. Hoy, con el doble de empresas y terminales agroexportadoras operando en el cordón, no hay efectores privados de internación.
Los jubilados remarcaron la contradicción histórica que vive la zona: hace casi 50 años, la región contaba con dos sanatorios en San Lorenzo y dos en Capitán Bermúdez. Hoy, con el doble de empresas y terminales agroexportadoras operando en el cordón, no hay efectores privados de internación.
Como propuesta concreta, los abuelos recordaron que el Policlínico local cuenta con una infraestructura totalmente apta y subutilizada, que incluye salas de cirugía y un sector de internación con capacidad para unas 10 camas que nunca se habilitaron formalmente. Ante esto, exigen al Gobierno provincial que genere mesas de diálogo y otorgue facilidades impositivas a efectores privados de salud para que se radiquen en la zona y pongan fin al abandono médico que sufre la comunidad.
