La economía a dos velocidades: los bancos privados siguen de cerca si la reactivación llega a la calle

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El sector financiero argentino observa que la economía ingresa en el segundo semestre con un crecimiento a dos velocidades. Los bancos privados destacan que la macroeconomía muestra una solidez inédita en los últimos años, con exportaciones en auge, equilibrio fiscal estable y el frente cambiario “estabilizado”. Sin embargo, persisten dudas sobre cuándo estos impactos se traducirán en una reactivación efectiva de la economía cotidiana.

La economía a dos velocidades: los bancos privados siguen de cerca si la reactivación llega a la calle

En términos positivos, el superávit comercial de mayo alcanzó los 3.504 millones de dólares, consolidando un acumulado récord de 11.783 millones en los primeros cinco meses del año. Según el último informe de research del Banco Supervielle, se trata del “superávit comercial más alto desde enero de 1986”. Los analistas atribuyen este desempeño al impulso exportador y a sectores clave que merecen destacarse, como la minería y el litio, cuyas ventas externas crecieron un 138% en el primer cuatrimestre. Esta acumulación de divisas, junto con la disciplina fiscal, motivó que dos calificadoras de riesgo mejoraran la calificación soberana.

Por su parte, el BBVA ratifica este optimismo macroeconómico en su informe Situación Argentina, proyectando un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del 3% para 2026 y 2027, sustentado en un superávit primario sostenible equivalente al 1,5% del PBI en ambos años. El banco español subraya que “el frente externo aparece como uno de los puntos más sólidos del escenario económico”, gracias a una base exportadora más amplia impulsada por Vaca Muerta, la minería y el sector agropecuario.

No obstante, al analizar la actividad diaria, los signos de recuperación se tornan más esquivos. Según BBVA, “la recuperación se concentra en sectores que generan relativamente pocos empleos, mientras que las actividades más intensivas en mano de obra permanecen rezagadas”. Esta disparidad sectorial e industrial explica en parte la persistente debilidad del mercado laboral. Además, el incremento en la mora de los créditos de consumo evidencia que los beneficios de la normalización financiera “aún no se trasladan de manera homogénea a los hogares”.

El Banco Galicia señala que la continuidad del actual programa económico dependerá de “la velocidad y magnitud con que se consolide una reactivación económica generalizada”. A pesar de estas señales de alerta, los bancos privados identifcan dos factores técnicos que podrían acelerar la llegada de buenas noticias a los bolsillos antes de fin de año: una liquidación de dólares “menos estacional” y un apoyo externo que permita acelerar la reducción de la inflación.

El Galicia advirtió que en el primer semestre el ingreso de divisas del sector agropecuario fue un 9% inferior al promedio histórico, debido a demoras en la liquidación de la cosecha gruesa. Sus analistas estiman que, de producirse un “catch-up” en los próximos meses, podrían ingresar 2.600 millones de dólares adicionales respecto a lo habitual, un flujo clave para mitigar la volatilidad cambiaria en los mercados formales y paralelos.

Simultáneamente, el banco observa indicios de que la inflación podría caer por debajo del 2% mensual durante la segunda mitad del año. Los economistas explican que las petroleras locales adoptaron un esquema “amortiguador” ante la suba internacional del petróleo, incrementando los combustibles por debajo del precio internacional en marzo y abril. Ahora, podrían aplicar el efecto inverso. El banco calcula que una reducción teórica del 20% en el precio de la nafta en las estaciones de servicio podría generar una baja cercana a 0,9 puntos porcentuales en la inflación mensual, lo que permitiría que el IPC subyacente rompa la barrera del 2% y se acerque al 1%.

Finalmente, desde el Banco Supervielle sostienen que el crédito comenzará a tener un efecto dinamizador en el segundo semestre. Destacan que los préstamos en pesos avanzan a tasa real positiva, impulsados especialmente por los créditos hipotecarios, que registran un crecimiento del 117%.