Calefaccionar el hogar de forma eficiente y evitar accidentes

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Con la llegada de las bajas temperaturas, mantener la casa templada se vuelve una prioridad. Sin embargo, el mal uso de los aparatos eléctricos y de gas no solo dispara la factura de luz, sino que también aumenta el riesgo de incendios y de intoxicaciones por monóxido de carbono.
Estufa, caloventor o radiador? Cuál es el artefacto que consume menos  electricidad
A continuación, repasamos una guía práctica con las recomendaciones de los especialistas para cuidar el bolsillo y, sobre todo, proteger la vida.
1. Calefacción eficiente: ¿cuál es la mejor opción para el bolsillo?
No todos los sistemas de calefacción consumen lo mismo. Conocer su rendimiento ayuda a planificar el uso energético del hogar:
  • Aire acondicionado (Modo Calor): Es el sistema eléctrico más eficiente. Un equipo con tecnología Inverter consume hasta un 40% menos que uno convencional, ya que regula su potencia de forma inteligente y corta al alcanzar la temperatura ideal.
  • Paneles convectores y placas vitrocerámicas: Son excelentes alternativas de bajo consumo (suelen rondar los 1000 Watts). Al no tener ventiladores, son silenciosos, no secan el ambiente y mantienen el calor por acumulación.
  • Caloventores y estufas halógenas: Deben usarse solo en períodos cortos (como para templar el baño antes de ducharse). Un caloventor estándar consume unos 2 kWh, el doble que un panel o un aire acondicionado. Dejarlos encendidos muchas horas disparará significativamente el costo de la boleta de luz.
El dato clave: La temperatura ideal de confort en invierno es de 20 °C. Cada grado que se sube el termostato incrementa el consumo de energía entre un 7% y un 10%.
2. Claves para prevenir incendios eléctricos
La sobrecarga de las líneas eléctricas es una de las causas principales de siniestros en el hogar durante los meses de frío:
  • Evitar los «enchufes triples» o zapatillas: Aparatos de gran consumo como caloventores, radiadores eléctricos o estufas nunca deben conectarse a un mismo tomacorriente múltiple. Deben ir directo al enchufe de la pared.
  • Revisar los cables y cables de extensión: Los cables dañados, pelados o calientes al tacto son un peligro inminente. Nunca hay que pasar prolongaciones por debajo de alfombras o puertas.
  • Ojo con los textiles: Jamás se debe secar ropa, sábanas o toallas apoyándolas directamente sobre las estufas eléctricas, radiadores o paneles vitrocerámicos.
  • Distancia de seguridad: Mantenga cualquier aparato de calefacción a una distancia mínima de un metro de cortinas, sillones, camas y papeles.
3. El enemigo invisible: el monóxido de carbono
Si se utiliza calefacción a gas (tiro balanceado, pantallas) o sistemas a leña y carbón, el riesgo de intoxicación por monóxido de carbono es latente. Al ser un gas que no tiene olor, color ni sabor, se deben tomar recaudos estrictos:
  • Ventilación permanente: Deje siempre una rendija abierta de unos centímetros en alguna ventana para permitir la renovación del aire. El ambiente nunca debe quedar completamente sellado.
  • Control de la llama: La llama de cualquier artefacto a gas debe ser siempre de color azul intenso. Si la llama es amarilla, naranja o parpadea, el equipo está funcionando mal y liberando monóxido de carbono. Debe apagarse de inmediato.
  • Prohibiciones estrictas: Nunca use las hornallas ni el horno de la cocina para calefaccionar los ambientes. Tampoco deje estufas de garrafa o pantallas encendidas mientras duerme.
  • Revisión profesional: Todos los años, antes de encender las estufas por primera vez en la temporada, haga revisar las instalaciones por un gasista matriculado.
Prevenir es una tarea diaria. Con pequeños cambios en el uso de los artefactos y un control de las instalaciones eléctricas y de gas, es posible pasar un invierno seguro, confortable y cuidando la economía del hogar.