Muchas veces en el hogar los padres toman los dichos de sus hijos como algo al pasar como una travesura o algo del momento. El problema es cuando la situación se reitera y se vuelve casi cotidiana y los jovenes optan por callar.
Por lindos, por feos, por altos, por bajos, por usar anteojos o por tener la tez diferente los niños están expuestos a las burlas de sus compañeros.
Podrán decir que esto existió siempre, y quizás, sea cierto. Pero hay un límite que nunca debe superarse y es el de dañar al otro.
Quizás los niños, por ser niños podrán no verlo, no tomar conciencia de ello, pero allí están los mayores que no pueden, ni deben mirar para otro lado.
Los casos de bullying mas importantes y quizás, los más difíciles de detectar se presentan en los establecimientos escolares, un niño que no se atreve a hablar porque está amenazado por otro que, generalmente, tiene conductas autoritarias y agresivas.Y un mayor que es incapaz de observar verdaderamente las conductas de sus alumnos, ya sea por desinformación o falta de atención, o creer que son “ cosas de chicos”
Exigir al agresor que pida perdón, y dejar allí la situación no alcanza porque, al tiempo volverá a la carga. Y someterá al mismo, o a otro niño.
Consecuencias del Bullying
Ambos participantes sufrirán consecuencias y necesitaran de ayuda profesional para salir de la situación.
En el caso del agredido, le costara salir del rol pasivo, de su baja autoestima, dejar de sentir culpa o merecimiento del castigo. Puede sufrir trastornos depresivos o fóbicos, y hasta pensamientos suicidas.
En cambio el agresor jamás tendrá el consenso de las mayorías, aunque parezca un líder, solo lo será en apariencia, los demás serán solo espectadores que podrán prestarle tencion por miedo, nunca será aceptado realmente. Su conducta arbitraria y violenta, solo termina por dejarlo en soledad, y eso será tan frustrante para el que aumentara su grado de violencia. El agresor siempre quiere ganar, no acepta no ser una autoridad.
El rol de los mayores
Los chicos no pueden frenar la situación, por corta edad, por miedo, entre otros factores. Pero los adultos si y tiene la obligación de hacerlo.
Es un trabajo mancomunado de familia, docentes, sociedad.
Estar atentos, observar las conductas de los niños, en el a escuela, en el espacio de recreación, en el hogar. Al detectar algún indicio actuar, nunca dejar pasar, ni restarle importancia
Hablar claramente con el agresor y el agredido por separado, o con quien tiene conductas que pueden significar la presencia de bullying.
Por pequeña que parezca la alarma NO TE QUEDES CALLADO!!!

