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Se cumple un nuevo aniversario del caso que conmovió a San Lorenzo. Gabriel Strumia continúa detenido, pero el destino de los restos de la mujer embarazada sigue siendo el gran enigma judicial.

Este viernes 18 de septiembre se cumplen exactamente 15 años de la desaparición de Paula Perassi, un caso que marcó un antes y un después en la historia del cordón industrial. A una década y media del hecho, la causa judicial mantiene abierta su principal incógnita de fondo: el paradero de la mujer que fue vista por última vez en 2011, cuando tenía 34 años, era madre de dos hijos y se encontraba cursando un embarazo.
A lo largo de estos años, la búsqueda incluyó un tendal de marchas públicas, permanentes reclamos frente a las puertas de los Tribunales, rastrillajes terrestres y excavaciones focalizadas en distintos puntos geográficos de la provincia. Pese a los masivos operativos y a las diversas pistas que se siguieron en el territorio, ningún procedimiento arrojó resultados positivos para localizar sus restos.
El laberinto judicial: condenas y absoluciones
La causa penal atravesó marchas y contramarchas institucionales de alto impacto. En un primer momento, durante el año 2019, un tribunal oral de Rosario dictó la absolución total de los civiles y agentes policiales que habían llegado al banquillo de los acusados. Sin embargo, esa polémica resolución fue apelada y posteriormente revertida de forma parcial por la Cámara de Apelaciones.
La Justicia determinó finalmente la culpabilidad de Gabriel Strumia, imponiéndole una pena de 17 años de prisión por el delito de privación ilegal de la libertad agravada por la condición de mujer embarazada. En paralelo, su esposa, Roxana Michl, recibió una condena de 6 años y 6 meses en calidad de partícipe secundaria. Ambas sentencias fueron ratificadas de forma definitiva por la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe.
El escenario actual de la causa
En el presente, Strumia es el único imputado que permanece tras las rejas cumpliendo su castigo efectivo. Por su parte, Michl recuperó la libertad de manera formal luego de haber agotado las dos terceras partes de la pena impuesta. El resto de las personas que habían sido ligadas originalmente a la investigación, incluyendo el personal policial, resultaron definitivamente absueltas.
A 15 años de aquella noche de septiembre, el expediente penal consagra las culpabilidades materiales del secuestro, pero el silencio en torno al destino del cuerpo perpetúa el drama social e institucional en San Lorenzo
