Allanamiento equivocado: «Solo quiero limpiar mi nombre»

Escuchar esta noticia
Powered by Estudios Max
x1

Las fuerzas de seguridad irrumpieron por la fuerza en el domicilio de Mariana en el marco de la investigación por la desaparición de Gastón Montenegro

Allanamiento equivocado: «Solo quiero limpiar mi nombre»La jornada que transcurría bajo la rutina habitual se transformó en una pesadilla para Mariana La mujer había dejado su vivienda ordenada para retirar a su hijo de cinco años a la escuela y visitar a su madre. Sin embargo, en el camino de regreso, la advertencia de un vecino la descolocó por completo: «Están haciendo un allanamiento en tu casa».
«Al principio me sonreí, pensé que me estaba jodiendo», relató  sobre el impacto inicial. La incredulidad dio paso a la desesperación cuando su prima le confirmó la situación en plena calle: «Dejá al nene, están en tu casa». Al llegar a su propiedad, se topó con un despliegue de las fuerzas de seguridad en el interior del inmueble y la cerradura de la puerta de ingreso completamente destrozada.
El operativo se ejecutó en el marco de la causa que investiga la desaparición de Gastón, un caso que mantiene en vilo a la región. No obstante, el procedimiento en su domicilio arrojó un resultado rotundamente negativo, dejando tras de sí únicamente destrozos materiales y un profundo sentimiento de desprotección.
La mujer relató que subsiste realizando tareas de limpieza pocas veces a la semana y vendiendo tortas fritas,  y detalló con indignación el avasallamiento sufrido durante la hora y media que duró la requisa. «Revisaron todo, hasta la ropa sucia y los calzones. Te da mucha bronca. Vivo sola con mi nene de cinco años, mis otros hijos ya son grandes y no viven conmigo», expresó afectada.
A la gravedad de la irrupción se sumaron severas críticas de la damnificada hacia el proceder legal de las autoridades,  señaló que si bien la orden judicial autorizaba la búsqueda de Gastón, armas, municiones y estupefacientes, el documento jamás especificaba el motivo por el cual se vinculaba civil o penalmente su domicilio con la investigación.
Tras registrar su vivienda, los oficiales se trasladaron a la casa lindera utilizando a los mismos testigos civiles. Al exigir explicaciones, le informaron que se confeccionaría una única acta para ambas propiedades. «No puede ser, somos dos familias diferentes, no tenemos ningún vínculo más que ser vecinos de pared», reclamó Montenegro ante los efectivos.
Al consultar quién se responsabilizaría por la destrucción de la cerradura de entrada, la respuesta policial fue una derivación burocrática. Le indicaron que debía presentarse ante la Fiscalía, realizar un descargo por escrito y esperar a que las autoridades evalúen el caso. «Nunca me dijeron que se equivocaron», fustigó.
Más allá del perjuicio económico que le significa reparar el ingreso a su hogar, la mayor preocupación de Mariana radica en el impacto social del operativo. Horas antes, declaraciones públicas habían sugerido que la serie de allanamientos en la zona permitieron desarticular una presunta red delictiva, lo que sembró la sospecha sobre todos los inmuebles alcanzados por las órdenes judiciales.
«Me sentí muy mal porque me hicieron el allanamiento buscándolo a él y parece que yo también quedo metida en esa red. Yo no quiero eso», enfatizó con firmeza. «Lo que quiero es que limpien mi imagen, mi dirección y a mi familia. Que se sepa lo que somos».
A pesar del atropello institucional, la mujer se solidarizó con la familia del joven desaparecido. «Yo la entiendo a Karina (madre de Gastón). Soy mamá y me imagino perfectamente su situación. Pero necesito aclarar esto de manera urgente: acá no encontraron absolutamente nada y no tenemos ningún tipo de vinculación con el hecho», concluyó.