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La investigación por la desaparición de Gastón Daniel Montenegro, el joven de 25 años visto por última vez el pasado sábado en Capitán Bermúdez, dio un vuelco rotundo tras la incorporación de un testimonio clave en los tribunales de San Lorenzo.

Un testigo declaró ante las autoridades haber observado el momento exacto en que dos hombres interceptaron al joven en la vía pública y lo obligaron a subir por la fuerza a un automóvil de color gris.
Este nuevo elemento modificó el rumbo de las hipótesis iniciales, orientando el caso hacia un presunto secuestro. En paralelo, la Justicia recibió la identidad de un sospechoso directo, cuyo nombre y apellido ya están bajo estricto análisis. La principal línea investigativa apunta a que el hecho podría estar directamente relacionado con un trasfondo de narcomenudeo en la región.
Despliegue de allanamientos y secuestro de drogas
En respuesta inmediata a estas sospechas, los fiscales intervinientes ordenaron un masivo operativo con siete allanamientos simultáneos. Las irrupciones combinaron las fuerzas de la Policía de Investigaciones (PDI) y la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), y se ejecutaron en puntos estratégicos de Capitán Bermúdez, Fray Luis Beltrán, Funes y Rosario. El objetivo principal era hallar prendas de vestir, teléfonos celulares, rastros biológicos y detectar el paradero del vehículo gris utilizado en la presunta captura.
Los procedimientos culminaron con la aprehensión de cuatro personas y el secuestro de un arma de fuego, cartuchos de diversos calibres, una balanza de precisión, dinero en efectivo y una cantidad importante de marihuana fraccionada para su comercialización. No obstante, el resultado respecto al paradero de Montenegro fue negativo. Los cuatro detenidos quedaron a disposición de la Justicia Federal debido al hallazgo de los estupefacientes, ya que hasta el momento no se encontraron indicios que los vinculen de manera directa con la desaparición del joven.
Complejidad tecnológica y movilización social
La recolección de pruebas presenta una dificultad añadida para los peritos encargados del caso: Montenegro no portaba un teléfono celular al momento de desaparecer. Esta situación anuló la posibilidad de realizar tareas de geolocalización o un rastreo rápido mediante antenas de telefonía, lo que traslada toda la urgencia al análisis exhaustivo de las cámaras de seguridad públicas y privadas de las localidades implicadas para intentar reconstruir su recorrido.
Mientras los investigadores avanzan a contrarreloj, la conmoción social crece. Bajo la consigna «Queremos que aparezca con vida», familiares, vecinos y amigos se concentró frente al Correo de Capitán Bermúdez para luego marchar por la Avenida San Lorenzo, exigiendo celeridad en las medidas y la aparición inmediata del joven.
Al momento de su desaparición, Gastón Montenegro vestía un jean beige, zapatillas del mismo color con detalles naranjas y amarillos, un buzo y una campera inflable negra. Mide 1,75 metros y tiene tatuajes visibles en el cuello, el pecho y la mano derecha.
