Brunela Scaloni: Inseguridad, «cero transparencia» y proyectos cajoneados

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La legisladora de La Libertad Avanza denunció el bloqueo sistemático a sus iniciativas, transformadas por el oficialismo en meras sugerencias. Además, expuso la falta de acceso a las cuentas públicas bajo el mandato de Daniel Cinalli, defendió su propuesta de alivio fiscal para Celulosa y se reafirmó como la «oveja negra» de un Concejo al que acusó de priorizar la rosca política por sobre las urgencias de los vecinos.
La tensión política y vecinal en Capitán Bermúdez sumó un nuevo capítulo de confrontación tras las declaraciones de la concejal Brunela Scaloni. La edila expuso un panorama de desorganización estructural crónico, vinculando de manera directa el abandono del espacio público con la inseguridad, alertando sobre deficiencias hídricas críticas y arremetiendo contra el funcionamiento corporativo del cuerpo legislativo local.
El Centro igual que los barrios: «Bocas de lobo» y alarmas comunitarias
Scaloni derribó el mito de que el casco céntrico de la ciudad cuenta con privilegios en materia de infraestructura y mantenimiento. Con evidencia fotográfica, detalló que arterias principales como Sáenz Peña, General Paz y General López padecen una oscuridad total en sus veredas debido a que las copas de los árboles tapan las luminarias.
Ante la inacción estatal durante los meses correspondientes de poda, los vecinos recurrieron a grupos de WhatsApp para organizarse, coordinar medidas de prevención e instalar luces con sensores de movimiento en sus propios domicilios para autoprotegerse. La concejal remarcó que solucionar esto no requería grandes recursos financieros, sino únicamente planificación, mano de obra municipal y maquinaria adecuada en la época del año que correspondía. Advirtió, además, que realizar tareas de escamonda fuera de término en el mes de octubre genera malestar y daña el arbolado público.
Alerta hídrica por «El Niño» y fallas en el Canal Belgrano
La preocupación por la falta de mantenimiento verde se duplica ante los pronósticos del fenómeno meteorológico de «El Niño». Las fuertes tormentas y ráfagas de viento previstas son capaces de derribar ramas crecidas sobre los cables de energía, dejando a la población incomunicada y sin servicio eléctrico.
A este escenario se añade la falta de obras hídricas y de entubamiento eficientes. Scaloni ejemplificó las deficiencias técnicas locales señalando al Barrio Quinta, un sector que sufre constantes inundaciones con el agua ingresando a las viviendas debido al colapso del Canal Belgrano. La edila cuestionó el diseño del desagüe local: el canal traslada aproximadamente el 40% del agua pluvial de la ciudad a lo largo de 18 kilómetros para desembocar en el Arroyo Ludueña, en lugar de haberse planificado una descarga directa y veloz hacia el Río Paraná, ubicado a escasas cuadras. Si bien reconoció que se realizó una limpieza meses atrás, exigió un mantenimiento continuo debido a la acumulación de residuos y al crecimiento de árboles en el interior del cauce.
Postura sobre Celulosa: Alivio impositivo con destino garantizado a los sueldos
Scaloni enfrentó las críticas del bloque oficialista sobre su voto negativo hacia un dictamen del Concejo en apoyo a los trabajadores de Celulosa Argentina. La legisladora fue categórica al calificar la iniciativa como una maniobra con «connotación política» y «una pavada que no trae ningún beneficio ni solución real para los trabajadores». Explicó que el texto oficialista solo manifestaba una «preocupación formal» y buscaba responsabilizar exclusivamente a las políticas económicas nacionales, ignorando las dificultades financieras históricas de la firma.
Como contrapropuesta real, la concejal anunció la presentación de un proyecto de ordenanza para eximir a Celulosa Argentina del pago del Derecho de Registro e Inspección (DREI) durante los meses de noviembre, diciembre y enero. El beneficio fiscal está estrictamente condicionado a que la empresa demuestre ante el Ejecutivo que los fondos no aportados a las arcas municipales sean destinados de forma exclusiva al pago y normalización de los sueldos atrasados del personal.
Denuncia de «Cero Transparencia» bajo la gestión de Daniel Cinalli
Al abordar las finanzas municipales, Scaloni definió a Capitán Bermúdez como «una municipalidad pobre que gasta más de lo que ingresa». Sin embargo, denunció la imposibilidad de auditar dichos gastos debido al ocultamiento sistemático de la información por parte de la gestión del intendente Daniel Cinalli, quien lleva 12 años consecutivos en el poder.
La edila reveló que una plataforma nacional dedicada a relevar presupuestos, sueldos y cantidad de empleados de todos los municipios del país posee «cero datos» de Capitán Bermúdez debido a la falta de carga pública. «Como concejal no sé cuántos trabajadores municipales hay ni cuánto gana cada uno», fustigó Scaloni. Agregó que antes de asumir su banca presentó notas por mesa de entradas solicitando estos informes y, tras más de un año, jamás obtuvo respuesta.
Asimismo, cuestionó las prioridades de la intendencia: «Los eventos son lindos y la gente los disfruta, pero estoy segura de que disfrutarían más no inundarse en la época de El Niño que tener una noche de gira mágica».
La «oveja negra» del Concejo: Proyectos de fondo que duermen en el cajón
Hacia el cierre del año legislativo, Scaloni realizó un balance negativo de la actividad en el Concejo, lamentando el bloqueo deliberado de sus pares. La edila desmitificó la idea de que la tarea legislativa consista en «escribir algo y presentarlo», revelando que cada una de sus iniciativas cuenta con un riguroso trabajo de fondo y la corrección técnica de un abogado para evitar vacíos legales.
A pesar de ese esfuerzo, denunció que la gran mayoría de sus propuestas quedan retenidas en comisión y aquellas pocas que logran salir son desnaturalizadas por el oficialismo para restarles fuerza jurídica. Como ejemplo, citó su proyecto para señalizar el frente del cuartel de bomberos voluntarios: fue presentado como una ordenanza —que obligaba legalmente al Ejecutivo a cumplirlo— pero terminó aprobado como una simple «minuta de comunicación», una herramienta que funciona como una sugerencia que el intendente ni siquiera está obligado a contestar.
Al ser consultada sobre su relación con el Ejecutivo, Scaloni aclaró que no mantiene un diálogo constante con el intendente Cinalli ni con sus secretarios, limitándose a saludos formales en actos públicos, aunque aclaró que no tiene inconvenientes en sentarse a dialogar. Respecto a su apodo dentro del recinto, concluyó: «Me sigo sintiendo la oveja negra. No me pesa pertenecer a La Libertad Avanza; lo que verdaderamente me pesa y me preocupa es que la ciudad siga igual y que, en medio de esta puja de ideas políticas, el vecino sea siempre el único perjudicado».