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Para quienes habitan el Cordón Industrial, el amanecer de este mayo de 2026 trajo consigo una realidad difícil de ignorar en cada parada de colectivo. No es solo un número nuevo en la validadora; es el peso de una tarifa que obliga a recalcular los gastos del mes para miles de trabajadores .

La travesía diaria hacia Rosario se ha vuelto una carga considerable. Quien sale temprano desde Granadero Baigorria se encuentra con un pasaje de $3.231, mientras que un poco más al norte, en Capitán Bermúdez, el costo sube a $3.960. Para los vecinos de Fray Luis Beltrán, el boleto ya roza los $4.445, consolidando una escala ascendente que no da respiro.
Llegando al corazón de la región, en San Lorenzo, el impacto es doble. Viajar a Rosario por la tradicional Ruta 11 cuesta ahora $5.174, pero aquellos que necesitan la rapidez del servicio por Autopista deben abonar $7.058. La situación se vuelve aún más crítica para las localidades de los extremos: en Puerto General San Martín el boleto a Rosario escaló hasta los $6.313, y para quienes viajan desde Pueblo Andino, la tarifa ya supera la barrera de los diez mil pesos, situándose en $10.446.
Incluso los trayectos cortos, esos «saltos» necesarios entre ciudades vecinas para ir al médico o al supermercado, tienen un nuevo piso: el boleto mínimo regional se fijó en $2.089.
En las paradas, el murmullo es el mismo. Se habla de un servicio que no mejora a la par de los precios, de frecuencias que obligan a viajar al límite y de una billetera que se achica frente a los $130.000 mensuales que, en promedio, debe destinar hoy un pasajero frecuente del cordón solo para ir y volver de su trabajo.
