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Los jubilados denuncian que la falta de atención presencial en ventanillas discrimina a los adultos mayores y viola las normativas vigentes del Banco Central.

La digitalización obligatoria sumó un nuevo capítulo de conflicto en la provincia de Santa Fe. En las últimas semanas, miles de jubilados alzaron su voz ante una realidad que se repite en casi todas las sucursales del Nuevo Banco de Santa Fe: la desaparición de los cajeros humanos.
La falta de personal en las ventanillas tradicionales empuja de manera forzosa a los adultos mayores a operar exclusivamente a través de cajeros automáticos, una barrera tecnológica que genera frustración, largas filas a la intemperie y serios problemas de seguridad.
La situación no solo representa un dolor de cabeza diario, sino que infringe las normativas vigentes. Según las disposiciones de protección al usuario financiero del Banco Central de la República Argentina (BCRA), las entidades bancarias están obligadas a garantizar la atención presencial por ventanilla a los beneficiarios de jubilaciones y pensiones que así lo requieran, sin poder imponerles montos mínimos para el retiro ni obligarlos a interactuar con terminales digitales.
Ante la falta de respuestas por parte de la entidad, las denuncias comenzaron a canalizarse masivamente a través de la Defensoría del Pueblo de Santa Fe y los distintos centros de jubilados de la provincia. Los afectados exigen que se restituya el personal de caja física de inmediato. Mientras tanto, desde los organismos de defensa al consumidor recuerdan a los usuarios que tienen derecho a exigir el Libro de Quejas en cada sucursal para asentar la infracción y, en caso de persistir el maltrato, iniciar el trámite ante la ANSES para cambiar de banco pagador.
