El conflicto aceitero entra en zona de definición

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La puja distributiva en el polo agroexportador sumará hoy un capítulo crucial. Representantes de las cámaras empresarias y las cúpulas sindicales se sentarán a negociar al mediodía en la Bolsa de Comercio de Rosario, en un intento por destrabar una paritaria empantanada que amenaza con paralizar los puertos en plena temporada alta.
El conflicto aceitero entra en zona de definición
El escenario actual es de extrema rigidez. La distancia entre el 20% de aumento que exigen los gremios y la propuesta de la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) —que insiste en ajustar estrictamente por inflación— deja una brecha del 19% entre las partes. Ante la falta de acuerdos y el cruce de acusaciones en las audiencias previas, la Secretaría de Trabajo intervino para extender la conciliación obligatoria hasta el próximo 25 de junio, trasladando las definiciones formales a Buenos Aires la semana entrante.
Para el sector empresario, el reclamo sindical esconde una «estrategia política». Desde CIARA-CEC sostienen que el pedido no se condice con los índices oficiales de precios y defienden que los salarios del sector ya se encuentran entre los más altos del mercado local.
Del lado laboral, el frente paritario muestra una unidad forzada por la coyuntura, pero agrietada por internas políticas. Daniel Succi, líder del SOEA San Lorenzo, se diferenció abiertamente de la línea de Daniel Yofra, cabeza de la Federación Aceitera. Aunque Succi asegura buscar una salida negociada para evitar «una guerra» prolongada, acusa a las empresas de usar la crisis nacional para licuar los ingresos de los trabajadores.
La cumbre de este jueves en Rosario no destrabará el conflicto, pero funcionará como un termómetro político fundamental. Ambos bandos medirán sus fuerzas antes de que venza la tregua legal el 25 de junio, fecha límite que, de no mediar un acuerdo, habilitará un paro general de consecuencias millonarias para la economía del país.