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Para los usuarios de Litoral Gas, el mes de mayo llega con una novedad que se siente directamente en el bolsillo. Mientras los primeros fríos del año empiezan a asomar y las estufas comienzan a encenderse, la resolución del Gobierno nacional de aplicar un nuevo ajuste tarifario marca el ritmo de una economía doméstica que no da respiro.

Si bien el incremento de mayo parece moderado frente a los saltos bruscos del pasado, la carga se vuelve pesada cuando se analiza el acumulado. Cabe recordar que el año comenzó con una fuerte inercia; tan solo en febrero, la mayoría de los clientes residenciales debieron absorber un impacto promedio de $3.100, mientras que en marzo se consolidó el esquema de la Resolución 93 del ENARGAS, que redibujó los cargos fijos y variables.
Este «goteo» mensual —que sumó un 1% en abril y ahora este 3% en mayo— responde a una política de actualizaciones automáticas que busca evitar el congelamiento de precios, pero que en la práctica somete al presupuesto familiar a una revisión constante.
El dato más sensible para el consumidor no es solo el valor del metro cúbico, sino el Cargo Fijo: en las categorías de mayor consumo, este componente ya supera los $29.600, estableciendo un piso de pago elevado incluso antes de considerar el consumo real por el uso de calefacción.
El desafío para los santafesinos este invierno será doble. Por un lado, lidiar con el consumo estacional propio de las bajas temperaturas y, por el otro, asimilar una estructura tarifaria donde el costo de distribución y transporte se ajusta mes a mes. Aunque el mecanismo de Precio Anual Uniforme (PAU) intenta suavizar los picos de las facturas invernales, la realidad es que el costo base del servicio ha alcanzado niveles que obligan a una eficiencia energética extrema en cada hogar.
