Geriátrico de Mar del Plata bajo investigación tras denuncia por agresiones y condiciones laborales precarias

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Una exempleada del geriátrico “David” de Mar del Plata, donde un cuidador fue denunciado por maltratar a dos jubiladas, afirmó que el hombre acusado ya había sido despedido de otros establecimientos por situaciones similares.

Geriátrico de Mar del Plata bajo investigación tras denuncia por agresiones y condiciones laborales precarias

Silvina, quien trabajó en la misma residencia de adultos mayores, dialogó con *Telenoche* y señaló que Nicolás Gastón Cichero no contaba con la formación adecuada para el puesto. “Esa persona no tiene título de enfermería, solo uno en el área de estética”, aseguró.

Además, indicó que a Cichero le asignaron un trabajo de asistente pese a tratarse de alguien que había sido expulsado de otros hogares también por maltrato.

Estas declaraciones surgen en medio de una investigación judicial sobre las agresiones captadas por las cámaras de seguridad del geriátrico, donde se observa a Cichero insultando, amenazando y golpeando a dos residentes. Tras ser detenido, recuperó la libertad y este jueves se presentó voluntariamente en tribunales para informarse sobre la causa que lo acusa de “lesiones leves”.

Silvina relató que al ingresar al geriátrico comenzó como personal de limpieza y, apenas dos semanas después, fue asignada como asistente debido a la falta de personal. “La mayoría de los que trabajamos en los geriátricos no tenemos título. Yo entré en negro, con un sueldo que hoy equivaldría a unos $700.000. Comencé en limpieza y enseguida me pasaron a asistente”, afirmó.

Según su testimonio, no se exigía capacitación específica ni protocolos para desempeñar ese rol, que incluía tareas que superaban el acompañamiento diario: “Un asistente no solo baña al abuelo, también lo cura, lo atiende y lo medica”. Asimismo, explicó que debía administrar medicamentos sin saber quién preparaba las dosis, ya que le entregaban un pastillero con el nombre de todos los residentes para repartirlos habitación por habitación.

Si bien nunca presenció episodios de violencia física como los registrados en video, aseguró haber observado otras irregularidades durante su labor. “Vi falencias. Por ejemplo, cuando un abuelo se sentía mal se llamaba al médico, pero no se avisaba a la familia en el momento”, relató, y añadió que planteó esta situación a la dueña del geriátrico, sin recibir una respuesta concreta.

Finalmente, Silvina explicó que decidió renunciar cuando le exigieron realizar procedimientos para los que no estaba capacitada, como inyectar insulina. “Yo apenas tengo estudios primarios completos. Es mucha responsabilidad; es la vida de un abuelo en tus manos. Si medicás mal, podés llevarlo a la muerte”, concluyó.