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La histórica aceitera del Cordón Industrial vuelve a operar bajo una nueva gestión. Tras un intenso proceso de reacondicionamiento técnico por destrozos y robos, el predio iniciará con tareas logísticas de granos para activar la molienda a finales de agosto, generando una dotación inicial de 70 puestos de trabajo.

El Cordón Industrial de Santa Fe recibe una bocanada de oxígeno en materia laboral y productiva. La firma agroexportadora Grobocopatel Hermanos asumió formalmente la conducción y puesta en marcha del histórico complejo aceitero de la ex Buyatti, ubicado estratégicamente en las costas de Puerto General San Martín. La planta permanecía con sus persianas bajas desde marzo de 2020, cuando la parálisis por la caída de contratos y el posterior quiebre de la firma consolidaron un cierre que golpeó con fuerza a la región.
El camino hacia la reapertura no fue sencillo y demandó más tiempo del previsto originalmente por los nuevos operadores. Tras más de cuatro años de inactividad, el predio fabril sufrió el impacto del abandono crónico y sucesivos episodios de vandalismo, que incluyeron el robo de tendidos eléctricos, tableros de control y desmantelamiento de piezas operativas clave. Frente a este escenario, Grobocopatel Hermanos ejecutó un agresivo plan de inversiones destinado a las reparaciones técnicas, mejoras edilicias y adecuaciones tecnológicas necesarias para cumplir con los estándares de seguridad industrial vigentes.
El esquema de reactivación productiva se implementará bajo una modalidad estrictamente gradual. En esta primera fase inmediata, el complejo concentrará su actividad en tareas logísticas, específicamente en el acopio, acondicionamiento y movimiento de granos utilizando su infraestructura portuaria y de almacenamiento. El objetivo central de la compañía es completar las pruebas operativas en las próximas semanas para encender las máquinas de la molienda de oleaginosas hacia finales de agosto, reactivando formalmente la fabricación a escala de aceites, harinas y subproductos para el mercado interno y la exportación.
El impacto en el empleo se convirtió en el eje más sensible y esperado por la comunidad local. La planta iniciará operaciones con una dotación inicial de aproximadamente 70 trabajadores directos. Paralelamente, el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA), conducido por Daniel Succi, mantiene canales de negociación abiertos con la nueva patronal. Si bien una parte de los exoperarios de Buyatti ya fueron reincorporados en este esquema, el gremio continúa las gestiones operativas para que la totalidad de la plantilla histórica sea absorbida de manera escalonada a medida que se incremente el volumen de procesamiento.
Esta reapertura funciona como un contrapeso de vital importancia para el Gran Rosario, en un contexto regional complejo marcado por recientes crisis sectoriales, suspensiones y cierres de plantas en el sector químico y petroquímico de la zona. La reactivación de la ex Buyatti no solo recupera infraestructura productiva clave para la cadena agroindustrial argentina, sino que devuelve la dinámica laboral a una de las terminales portuarias más significativas del sur provincial.
