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Sindicatos y empresas volvieron a reunirse en la Secretaría de Trabajo de la Nación pero no lograron destrabar la paritaria. Los gremios exigen un piso salarial de 2,8 millones de pesos, mientras que las cámaras patronales piden evitar una medida de fuerza que paralice los puertos.

El conflicto salarial que mantiene en vilo a la principal región agroexportadora del país ingresa en una fase de máxima tensión. Este jueves vence el plazo de la conciliación obligatoria dictada por la Secretaría de Trabajo de la Nación, lo que deja a las terminales portuarias y plantas procesadoras del departamento San Lorenzo a las puertas de una paralización total de actividades por tiempo indeterminado si no se logra un acuerdo de último momento.
Este martes se llevó a cabo una nueva audiencia formal en la que los representantes de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) volvieron a verse las caras con los dirigentes del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (Soea) de San Lorenzo y de la Federación Nacional (FTCIODyARA). Si bien desde el sector empresarial destacaron que al menos «se retomó el diálogo», las posiciones se mantienen firmes y el encuentro finalizó sin ninguna firma de acuerdo.
La brecha en los números
La discusión económica se mantiene trabada en diferencias sustanciales respecto al poder adquisitivo de los operarios. Según revelaron fuentes sindicales, la última oferta formal de las empresas consistió en un incremento de apenas $15.000 para el mes de mayo, una cifra que fue rechazada de inmediato por los representantes de los trabajadores.
La contrapropuesta de los gremios apunta a llevar el salario inicial básico a $2.802.754, argumentando que la inflación ha licuado los ingresos y que la base actual se ubica en $2.300.000. «Se trata de un incremento que las patronales podrían pagar con tan solo el 0,1% de su facturación anual», dispararon desde la cúpula sindical, fundamentando la alta rentabilidad que manejan las multinacionales del sector agroindustrial.
Cuestionamientos y preocupación económica
Por su parte, la cámara empresarial Ciara emitió un fuerte comunicado en la previa y el post de la negociación, donde atribuyó la falta de avances a una supuesta «falta de voluntad sindical». Desde la entidad empresaria insistieron en que es fundamental que los operarios presionen a sus propios delegados para que flexibilicen su postura. «El camino del paro nacional no le sirve a nadie», remarcaron de manera tajante.
La preocupación comunitaria y comercial en el cordón industrial no es menor. La economía local de ciudades como San Lorenzo, Puerto General San Martín y Capitán Bermúdez orbita directamente alrededor del movimiento y la estiba de los puertos del Gran Rosario. Una huelga general en el complejo oleaginoso no solo frena el ingreso de divisas al país, sino que además resiente de manera inmediata la actividad de transportistas, comercios y servicios tercerizados de toda la región.
El jueves, el día clave
Las partes volverán a sentarse en la mesa de negociaciones de la Secretaría de Trabajo de la Nación este jueves, coincidiendo con el último día de vigencia del instrumento legal que frena las medidas de fuerza. De no mediar una propuesta superadora o una prórroga extraordinaria de la conciliación, los gremios ya advirtieron que las bases están listas para activar un cese de actividades total en las terminales del cordón, lo que congelaría por completo los despachos de granos y derivados al exterior.
