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Más de la mitad de la red nacional que cruza la provincia está en estado «malo». En solo cuatro meses, la falta de mantenimiento ya se cobró 34 vidas. Radiografía de los corredores donde transitar se convirtió en una «ruleta rusa».

Las rutas nacionales en Santa Fe han dejado de ser simples vías de comunicación para transformarse en trampas mortales. Según el último relevamiento técnico de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (Fepevina), el 53% de los 2.700 kilómetros de la red nacional en territorio santafesino se encuentra en estado “malo”. Este deterioro no es solo estético: entre enero y abril de 2026, los siniestros viales en estos corredores ya provocaron 34 muertes.
Si bien el abandono es generalizado, las autoridades de la APSV y el Ministerio de Obras Públicas coinciden en que tres trazados lideran el índice de peligrosidad:
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- Ruta Nacional 34 (La «Ruta de la Muerte»): Es el corredor más peligroso en proporción a su extensión. El 63% de los siniestros fatales ocurren de noche y el 92% involucra a camiones. Presenta una calzada inestable, carece de banquinas pavimentadas en sectores clave y las obras para convertirla en autopista están paralizadas, obligando a un flujo masivo de carga pesada por una vía simple «detonada».
- Ruta Nacional 33: En los sectores de Casilda, Venado Tuerto y Rufino, el daño es estructural. Los técnicos advierten que «la base sobre la que apoya el asfalto ha cedido», generando deformaciones que hacen que los vehículos pierdan el control.
- Ruta Nacional 11: En el tramo que va de Timbúes hacia el norte, los baches y ahuellamientos son de tal magnitud que los conductores circulan habitualmente por la banquina para evitar romper sus vehículos o chocar de frente.
Datos técnicos: rutas que necesitan «reconstrucción total»
El estudio de Fepevina utilizó el Índice de Estado (IE), que mide rugosidad, fisuración y profundidad de las huellas. Los resultados son contundentes:
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- Estado Malo (IE menor a 5): 53% (1.431 km aprox.)
- Estado Regular: 26,3%
- Estado Bueno: Solo el 20%
Los expertos señalan que las calzadas de 6,70 metros han quedado obsoletas para el volumen de carga actual y deberían ampliarse a un mínimo de 7,30 metros. Sin embargo, la respuesta nacional ha sido mínima: el secretario de la APSV, Carlos Torres, denunció que las pocas reparaciones realizadas fueron por orden judicial y resultaron insuficientes: «Si había 20 pozos, taparon 4 y se fueron».
El costo de la inacción: un ciudadano que paga tres veces
Desde los gremios viales denuncian una estafa al usuario. Un conductor que transita por Santa Fe paga el mantenimiento de las rutas de tres maneras: impuesto al combustible, peajes, y reparación de daños en el vehículo (tren delantero, cubiertas) provocados por los baches.
A pesar de esta triple carga económica, la contraprestación en infraestructura es nula. El ministro de Obras Públicas provincial, Lisandro Enrico, sumó a la lista de «desastres» a la A012 y la A009 (Circunvalación de Santa Fe), denunciando que, aunque se anunció el traspaso de algunos corredores a la provincia, todavía no hay documentos oficiales que permitan a Santa Fe intervenir legalmente para salvar vidas.
El dato alarmante
En lo que va de 2026, la tasa de mortalidad en las rutas nacionales de la provincia es de 1,3 fallecidos cada 100 kilómetros. La mayoría de estas muertes son calificadas por especialistas como «evitables», ya que son consecuencia directa de la falta de señalización, luminarias y el estado deplorable de la cinta asfáltica.
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Esta versión final profundiza en el impacto económico que tiene el estado de las rutas para el sector productivo, sumando el factor del transporte de granos hacia el Gran Rosario, el polo agroexportador más importante del mundo.
INFORME ESPECIAL: INFRAESTRUCTURA Y PRODUCCIÓN
Las «rutas del crecimiento» están rotas: el deterioro vial asfixia al motor agroexportador santafesino
El estado de las rutas nacionales no solo cuesta vidas, sino que lastra la competitividad de la región. El polo portuario del Gran Rosario recibe miles de camiones por día sobre calzadas «detonadas» que encarecen el transporte y demoran las exportaciones.
Por: Redacción Central
El deterioro del 53% de las rutas nacionales en Santa Fe ha dejado de ser un problema exclusivo de seguridad vial para convertirse en un cuello de botella logístico. En plena cosecha, cuando el flujo de camiones hacia los puertos del Gran Rosario se intensifica, la red vial nacional muestra su peor cara, afectando directamente la rentabilidad del sector agropecuario y el ingreso de divisas al país.
El costo invisible del bache: fletes más caros y logística lenta
Para el sector transporte, las rutas 33, 34, 11 y la A012 representan un sobrecosto operativo insostenible. Según estimaciones del sector, transitar por caminos en estado «malo» o «regular» impacta en tres ejes clave:
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- Desgaste mecánico: La vida útil de neumáticos y sistemas de amortiguación de los camiones se reduce a la mitad.
- Consumo de combustible: Las frenadas constantes y las maniobras para esquivar «cráteres» o circular por la banquina aumentan el consumo de gasoil por kilómetro.
- Tiempos de entrega: Lo que debería ser un viaje de pocas horas se convierte en una odisea, ralentizando el ritmo de descarga en las terminales portuarias.
La A012 y el acceso a los puertos: un desastre anunciado
La Ruta Nacional A012, calificada por el ministro de Obras Públicas de Santa Fe, Lisandro Enrico, como «un desastre», es el anillo estratégico que conecta la producción del interior con los puertos. El embudo logístico que se genera en esta vía, sumado a la falta de banquinas seguras en la Ruta 34 y la 11, genera kilómetros de colas de camiones.
Este escenario no solo aumenta la siniestralidad (donde los camiones participan en el 92% de los choques fatales en la Ruta 34), sino que vuelve ineficiente el traslado de la producción hacia las terminales de Timbúes, San Lorenzo y Puerto General San Martín.
Un modelo en transición: del abandono estatal a la incertidumbre privada
Mientras la Nación avanza hacia un esquema de Red Federal de Concesiones sin subsidios estatales, el tiempo corre en contra de la producción. El traspaso de tramos clave de las rutas 7, 8, 33 y 34 al sector privado busca que las propias empresas mantengan los corredores mediante el peaje, pero los transportistas advierten que hoy ya pagan tasas de combustible y peajes por caminos que «no se mantienen ni se rehabilitan».
Desde la Federación del Personal de Vialidad Nacional (Fepevina) señalan que las rutas santafesinas necesitan una reconstrucción total y no parches parciales. La falta de ampliación de calzadas (que siguen siendo de 6,70 metros cuando el flujo de carga requiere 7,30) actúa como un techo para el crecimiento productivo de la provincia.
El dato logístico
Se calcula que en los picos de cosecha, por los corredores nacionales de Santa Fe circulan hasta 15.000 camiones diarios con destino a las terminales portuarias. Con una tasa de 1,3 fallecidos cada 100 kilómetros y calzadas calificadas como «inestables», el camino del grano hacia el mundo se ha vuelto uno de los más caros y peligrosos de la región.
