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Este lunes 10 de agosto se cumple medio siglo de uno de los episodios más dolorosos y emblemáticos del terrorismo de Estado en nuestra región: el secuestro y la desaparición forzada de Isabel Ángela Carlucci.

El hecho ocurrió en nuestra ciudad , marcando a fuego la historia de la memoria colectiva del Cordón Industrial.
Isabel, estudiante de Ciencia Política en la Universidad Nacional de Rosario, tenía 24 años y militaba en el PRT-ERP cuando las fuerzas represivas irrumpieron en su vida.
El fatídico 10 de agosto de 1976 se transformó en una jornada trágica para su familia: esa misma madrugada, su pareja, Víctor Hugo Fina, fue asesinado por las fuerzas de seguridad en su vivienda de Rosario. Horas más tarde, un grupo operativo del Ejército irrumpió en el lugar de trabajo de Isabel en Capitán Bermúdez y la secuestró de forma violenta. Al momento de su captura, la joven cursaba un embarazo de seis meses y ya era madre de un pequeño de un año.
El cuerpo de Isabel apareció un mes después flotando en las aguas del río Paraná con evidentes signos de violencia. Sin embargo, el aparato represivo ocultó su identidad y fue enterrada como NN en el cementerio La Piedad de Rosario.
La verdad comenzó a salir a la luz recién en el año 2011, cuando gracias a un exhaustivo trabajo judicial y a la intervención científica del Equipo Argentino de Antropología Forense, se lograron identificar sus restos.
A pesar de haberse recuperado su identidad y de que sus restos descansan en paz, para los organismos de Derechos Humanos regionales y las Abuelas de Plaza de Mayo la causa sigue abierta. El destino del bebé que debió nacer en cautiverio entre noviembre y diciembre de 1976 continúa siendo un misterio.
La información genética de la familia Carlucci permanece resguardada en el Banco Nacional de Datos Genéticos a la espera de encontrar a ese hijo o hija que hoy tendría casi 50 años, bajo la firme premisa que sostienen los militantes de la región: la búsqueda no cesa hasta encontrarlo.
