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La cámara empresaria rechazó el pedido de un aumento del 20% solicitado por los gremios. Con el básico inicial en la mira de los 2,8 millones de pesos, el sindicato SOEA se declaró en estado de alerta ante el freno de las negociaciones.

El clima en las terminales portuarias del Gran Rosario sumó en las últimas horas un componente de alta temperatura que nada tiene que ver con la logística de la cosecha gruesa. La negociación paritaria entre los gremios aceiteros y la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) entró en un «punto de congelamiento» que ya despierta alarmas de posibles medidas de fuerza en los portones de las principales agroexportadoras.
Tras meses de relativa calma, la Federación Nacional y el SOEA San Lorenzo llevaron a la mesa una pretensión clara: un reajuste del 20% para compensar el costo de vida. Esta suba llevaría el salario básico inicial de un trabajador del sector a los $2.800.000, una cifra que busca sostener el poder adquisitivo frente a la escalada inflacionaria de los últimos meses.
La respuesta de la industria
Desde el sector empresarial, la respuesta fue un «no» rotundo. CIARA sostiene que el acuerdo firmado a fines del año pasado, sumado al adelanto del 13% otorgado en enero de 2026, posiciona a los salarios aceiteros por encima de la inflación acumulada. Según fuentes de la cámara, «los salarios actuales ya contemplan el desfasaje proyectado», lo que anularía, desde su perspectiva, la necesidad de una nueva corrección inmediata.
Sin embargo, para los dirigentes sindicales, los números no cierran de la misma manera. Desde el SOEA recalcan que la rentabilidad de las empresas, impulsada por el volumen de la cosecha actual, permite un esfuerzo mayor para los trabajadores que garantizan la producción.
Escenario de incertidumbre
El estancamiento llega en el peor momento logístico: con miles de camiones ingresando a los puertos cada día. Un paro en este contexto no solo paralizaría la exportación, sino que terminaría de colapsar las rutas de la región, ya saturadas por el flujo de granos.
Por estas horas, las asambleas en las plantas son constantes. Si bien todavía no hay un anuncio oficial de huelga, el gremio ya advirtió que no aceptará el cierre unilateral de la discusión.
