Lo comunicó el presidente Alberto Fernández, en la medianoche de este jueves .

«Estamos obligados a recuperar la convivencia democrática que se ha quebrado por el discurso del odio que se ha esparcido desde diferentes espacios políticos, judiciales y mediáticos de la sociedad argentina», agregó.
Y amplió: «Podemos disentir, podemos tener profundos desacuerdos, pero en una sociedad democrática los discursos que promueven el odio no pueden tener lugar porque engendran violencia y no hay ninguna posibilidad de que la violencia conviva con la democracia.
Fernández sostuvo que «estamos ante un hecho que tiene una gravedad institucional y humana extrema» porque «se ha atentado contra nuestra vicepresidenta y la paz social ha sido alterada».
El mandatario subrayó que «la Argentina no puede perder ni un minuto más, ya no hay tiempo», y expresó que «es necesario desterrar la violencia y el odio del discurso político y mediático y de nuestra vida en sociedad».
En ese sentido, Fernández convocó «a todos y a cada uno de los argentinos y argentinas, a toda la dirigencia política y social, a los medios de comunicación y a la sociedad en general, a rechazar cualquier forma de violencia.
«Necesitamos aislar, no convalidar y repudiar las palabras descalificadoras, estigmatizantes y ofensivas que solo nos dividen y enfrentan», completó el mandatario.
Para el jefe de Estado, «que la conmoción, el horror y el repudio que este hecho nos genera se convierta en un compromiso permanente para erradicar el odio y la violencia de la vida en democracia».
«El pueblo argentino quiere vivir en democracia y en paz y nuestro gobierno tiene el firme compromiso de trabajar cada día para que lo logremos», concluyó.
Esta noche, un individuo gatilló un arma, sin que se disparara, a centímetros de la cabeza de Fernández de Kirchner, cuando la Vicepresidenta llegaba a su departamento de calles Uruguay y Juncal, en el barrio porteño de Recoleta, en momentos en que saludaba a la militancia.
El detenido fue identificado por la Policía Federal como Fernando Andrés Zabak, un hombre de 35 años y de nacionalidad brasileña.
